Llueve, y desde la ventana de la guagua no se ve un alma. Siento esa desangelada sensación de ir por un sitio que conoces, pero desierto, frío y sin vida. Como médico de empresa de El Dado Único no es habitual que me llamen de guardia. Casos urgentes no se ven mucho en nuestro medio: algunos ataques de histeria por preorders encadenados, depresión por saturación de Kickstarters, o el anuncio de un lanzamiento rompedor, con ansiedad y esperanzas (hype).

Esta vez se trataba de algo grave. Este fin de semana fue la NymeriaCon: más de quince personas jugando en una casa rural durante tres días. Un disfrute máximo. En ese entorno, Andrés, uno de nuestros podcasters, tendría su habitual parálisis de análisis que ha ido mejorando mediante sesiones de psicoterapia y Happy Salmon. Grandes avances se han realizado.

Sin embargo, esta vez era distinto. Andrés tenía un AP desmedido. Se planteaba cada turno de su Panamax como si le fuera la vida en ello, y obviamente 15 min de entreturno en frutas fabulosas no es aceptable.

Entre el frío de la lluvia y la falta de luz, mi pequeña consulta era aún menos atrayente. Apenas hay luz para jugar a la sexta edición de marco polo de David. Dice que colecciona todos los idiomas del juego, el desgraciado. Ahí se encontraba Andrés, postrado en la silla. Tranquilo pero con cara de estar haciendo mil cábalas sobre si debía ponerse leche condensada en el café o no.

– Andrés – le espeté – con los avances que hemos tenido, ¿qué ha pasado?.
Me contesta sin levantar la vista de la taza – no me decido si tomarlo o no Doctor. ¿Qué decisión es buena? No confío en mi cabeza. Mi mente me falla.
– ‎Para. ¿Qué te reconcome? Te conozco de muchas partidas. Sé que estás distraído por algo que te preocupa.
– ‎He perdido… – pausa, a sabiendas de la terrible revelación de su secreto – la contraseña de la caja fuerte donde guardamos los sobres con dinero de las reseñas que llegan. Sólo recuerdo que la tercera letra era una F, y se trataba de un país. ¿Pero cuál?.

Esto tiene cura, mi amigo Andrés. Pronto no habrá AP, ¡porque no habrá tiempo!


 

Ya estoy tenso.

Password express es un juego de vocabulario, de decir palabras que mezclen un tema y una letra. Como ejemplo, nos pueden pedir que digamos países con la letra L en primera posición, segunda, tercera y de cuatro en adelante. Hasta este punto no hay mucha novedad. Sin embargo en el juego se nos plantearán cuatro temas, cada uno con cuatro letras,  todo a la vez. Y para terminar, lo mejor: tenemos 15 segundos de turno por equipo (dos equipos) para contestar. Es un LOCURÓN.

Aquí está el INFIERNO

Nos dividiremos en dos equipos, y cambiará el turno cada QUINCE segundos, para resolver cuatro temas con sendas letras asociadas. Es esta falta de tiempo, controlada con un reloj de arena, la que hace que el juego se convierta en una montaña rusa en la que la prisa torpedeará a la mente, que estará buscando palabras que cacen con el tema. El fin de cada una de las cuatro rondas de las que se compone el juego lo marca que ninguno de los dos equipos sea capaz de responder a nada de forma consecutiva. Se sacan nuevos temas y letras y a continuar.

Cancerbero se encuentra cerca

Y así de sencillo es el juego. El diseño de la caja es genial, destaca en cuanto lo sacas, con ese monitor reproducido. Es un juego que puedes jugar con tu madre, con amigos casuales y con expertos en los juegos. Eso sí, advierte que la tensión sube a cotas altísimas. Como consejo, hacer equipos parejos a nivel de lenguaje es algo importante. Como curiosidad, confirmo que con unas piezas de maderas te puedes montar un tercer jugador.

A modo de conclusión comentar que es un excelente juego de palabras, con bastante rejugabilidad y muy rápido. Da sensación de querer jugar más, pero llena mucho con lo que hace. Un Notable.


 

Andrés tras unas sesiones de Password Express recobró su fisco de AP previo, y recobró su dinero para compras en Essen.

5 Comentarios

  1. Es un coñazo de juego, y eres un reseñador pelota. No sé dónde le ves la diversión. Para jugar al Scatergories no hace falta liarlo tanto.

  2. A mi me encanta el juego. Me encantan las palabras y el vocabulario.

    Lo de reseñador pelota… Si tienes tu opinión sobre el juego, estaré encantado de recibirla. Pero lo que no me parece nada elegante es criticar mi experiencia con el juego.

    Ojalá reseñaras tu Toni, las leería con interés.

  3. El juego cumple con creces lo que pretende, ser un party divertido y para todo el mundo. Igual que el Pictomanía es el Pictionary de toda la vida mejorado x1000 o el Skull King es una variante ampliada de lo que en mi pueblo de veraneo conocíamos como “La Putada”, éste es el Stop que jugábamos de niños con lápiz y papel convertido en juego de mesa mucho más competitivo y rápido.

    PD: sigo buscando país con F en la tercera letra…

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