Te levantas un buen día y te das cuenta de que llevas bastantes años – por ahí resuena el palabro “décadas” – jugando a diversos juegos de índole bélico donde la acción se centra principalmente en los típicos campos de batalla de la Primera Guerra Mundial (la Gran Guerra), Vietnam, la Segunda Guerra Púnica, Edad Media, otra vez una Guerra Mundial, la Segunda; la Guerra de Independencia de las Colonias Americanas  y posterior Guerra Civil Americana y la no-guerra denominada Guerra Fría, por nombrar algunos de esos escenarios míticos.

Claro, de España ¿a qué juego? Más  bien a poco. De tablero no tengo bagaje. De pc siempre está el intentar la Reconquista con algún juego viejuno que sinceramente ya ni recuerdo su nombre y sobre todo con el Europa Universalis donde te pones en la piel de esa Castilla y posterior España para intentar que en tu imperio nunca se ponga el sol; o en ese Hearts of Iron intentar sobrellevar la Guerra Civil Española desde el bando nacional o republicano y ver hasta dónde puedes llegar con esa nueva España en el entorno de la Segunda Guerra Mundial.

Y poco más que sea reseñable salvo jugar a “cositas” (Age of Empires, Civilizations, Call to Power, …) donde aparecen unidades y un intento de civilización denominada “españoles” mostrando las típicas unidades y figuras del Conquistador, las Naos, Carabelas, con suerte los afamados – y bien merecido el adjetivo – Tercios.

Cañón Tigre, el que inutilizó el brazo a Horatio Nelson http://www.grandesbatallas.es

De repente te encuentras con un juego esperado, el Santa Cruz 1797. Te transporta un paso atrás en la historia, nuestra historia. Nelson con su flota de invasión intenta tomar la “plaza” de Santa Cruz de Tenerife refrendado por el estado de guerra entre Gran Bretaña y España-Francia (Tratado de San Ildefonso 1796).

Lo que no se esperaba el contraalmirante Horatio Nelson era la capacidad de defensa de los soldados, milicias y población del entorno así como el desconocimiento de las corrientes marinas que bañan la costa santacrucera. Veamos como plasma Iván Cáceres la historia vivida hace 220 años en forma de juego de bloques con un motor de cartas.

Tratado de San Ildefonso. Exposición Fragata Mercedes, (2015). Museo Arqueológico de Alicante.

Lo primero que resalta es el tamaño de la caja. Pequeña comparada con otros juegos que responden a un mismo patrón de juego táctico-estratégico con numerosas fichas, plantillas, mapas, reglas, etc. Destaca el colorido y las ilustraciones que podemos observar. La coges en tus manos y te das cuenta de que dentro hay “sustancia”. No tiene pinta de que te hayan vendido aire dentro de la caja. Vamos por el buen camino.

Abres la caja y te transportas a la época de finales 1700 gracias a los diseños y materiales que componen el juego. Un mapa fideligno de la Santa Cruz de la época, así como una réplica de la composición de las unidades, mandos y tácticas de guerra de esos siglos.

Además, una sensación de “viejuno” y “de la época” se hace aún más patente en varios apartados del juego como pueden ser los mazos de cartas y los propios dados. Casi que podría pensarse que fueron fabricados en el siglo XVIII. Si le añadimos unas reglas de juego contenidas e ilustraciones que te ayudan a captar la dinámica de juego podemos afirmar que estamos ante un juego interesante.

Una vez pasada la primera euforia del momento “abrir el juego, sacar los componentes y montarlo”S te vas quedando con detalles en los que al principio no habías caído. Sí, no solo tenemos un juego, tenemos una pequeña porción de la historia de la época ensamblada en el propio juego. En la caja viene descrita en los paneles laterales y en forma de resumen aspectos como “Santa Cruz de Tenerife en el siglo XVIII”, “Guerra Anglo-Española 1796-1802”, “La capitulación inglesa” y “Gran Bretaña en el mar”. Fantástico.

No solo tenemos un juego de carácter histórico, sino un manuscrito impreso de una porción de esa historia. Además, es un juego bilingüe, ya que está en inglés y en castellano. El libro de reglas, otra oda al acercamiento histórico.

Si tuviésemos que comentar algunos aspectos a mejorar en el Santa Cruz 1797 denotamos a modo de anecdotario el corte de las cartas y el grosor de las mismas (como siempre, para una mejor vida hay que enfundarlas), podrían ser de mayor calidad aunque cumplen de sobra, ni que decir el fantástico diseño gráfico que presentan; La tapa de la caja, no sella completamente; Las fichas de cartón, cumplen sobradamente pero recomiendo que se redondeen las esquinas para que tengan más durabilidad al no ser un cartón tan grueso como otros juegos.

Pero al tiempo, un voto a favor en cuanto a que este juego ha sido cien por cien realizado en España y eso tiene su mérito. Es sabido por todos que las grandes planchas están fuera de nuestras fronteras (en Europa tenemos las referencias de Alemania) y que por tanto, la mayor parte del volumen de juegos quieren editar en ellas.

Pero si no se confía y se invierte en nuestra industria, no seremos capaces nunca de alcanzar ese nivel. Es el cuento de siempre, la pescadilla que se muerde la cola. Así que grata iniciativa de la editorial Bellica 3rd Generation el intentar realizar “el trabajo” dentro de nuestro territorio. Por mi parte muy contento con la edición.

La buena noticia es que son aspectos que no tienen nada que ver con el reglamento ni la dinámica del juego con lo que la raíz principal está intacta y eso nos deja tranquilos al saber que los cimientos son fuertes, bien estructurados y bien pensados.

Esto nos da pie para adentramos en el juego. Un mapa de la ciudad, unos bloques a los que hay que adosar unas  pegatinas que conforman las unidades y embarcaciones, unos mazos de cartas para cada bando así como sus hojas de ayuda en forma de tamaño carta, un mini-tapete de combate, un mini-tapete de ayuda ( ¡¡ gran ayuda sin duda alguna ¡!), manual y dados de madera.

El británico deberá distribuir su flota de invasión a lo largo de la costa, teniendo en cuenta que probablemente sus embarcaciones sufran la deriva de las corrientes (el azar de varias tiradas de dados determina hacia qué zonas nos dirigimos, por lo que la aleatoriedad de cada partida está garantizada desde el turno 1).

Mientras las embarcaciones se aproximan a la costa, desde tierra se inicia el rugido de las baterías costeras sitas en las fortalezas de la ciudad. ¡¡ Fuego el 1 !! – Debieron decir desde alguno de esos emplazamientos.  Nos imaginamos al cañón Tigre vomitando la munición sobre el avance enemigo y esos británicos sintiéndose bajo el fuego de una intensa cañonada española.

Una vez en tierra, habrá que luchar por cada barranco, por cada playa y por cada calle, donde se puntuará el estar en posesión de las zonas establecidas como estratégicas para el control de la urbe. Las fortalezas darán mayor cobijo y mayor potencia de fuego si cabe ante el avance británico, pero son también las que más puntuación otorgan para el bando que las controle.

Las fuerzas españolas y milicias isleñas deberán maniobrar o atrincherarse para consolidar las posiciones o comprometer el avance de la pérfida Albión. Los bloques que representan las unidades de ambos bandos irán sufriendo el castigo del fuego enemigo, girándose y perdiendo pasos según sean mayores o menores las pérdidas que vayan sufriendo.

Durante el desarrollo del juego deberás gestionar tu mazo de cartas, decidir qué líderes (cada uno tiene habilidades distintas) entrarán al juego, cuándo y dónde o por el contrario, los mantienes para asegurarte su despliegue en situaciones más comprometidas.

El engranaje de las reglas y el movimiento de las unidades con su posterior entrada en combate están muy bien conseguidos en cuanto que desde el momento uno, hay tensión en ambos jugadores/as.

Como conclusión, el Santa Cruz 1797 es un juego que permite desplegarse en un espacio reducido, sin muchas fichas,  de fácil despliegue y colocación de sus componentes, con un inicio de juego rápido tan pronto como hayamos desplegado, barajado el mazo de cada facción y cogido cartas en la mano. Las partidas de media podrán durar en torno a 1 hora ó 1 hora y media, lo que le da un perfil interesante a la hora de decidirnos por un juego ya que no siempre se tiene todo el tiempo que uno desearía.

Si tengo entre manos un juego de mi historia cercana, bonito y que sale rápido a mesa en su despliegue y tiempo de juego, sin duda, es una opción más que recomendable para tenerlo en nuestra colección. Esto no va en contra de que sea un juego fácil ni sencillo. No es un “monster” pero sí que requiere de una planificación de las acciones y pensar qué movimientos me podrán beneficiar frente al enemigo.

Por lo tanto, es un juego que puede estar muy bien indicado para gente que quiere iniciarse en el mundo de los juegos de tablero o quiera cambiar de registro probando un juego de índole bélico. Para los más veteranos en otros juegos bélicos con motores de cartas o wargames, es también un aliciente y un soplo de aire fresco al cambiar de registro.

Bienvenidos/as  al Santa Cruz 1797, donde tus decisiones, manejo del mazo de cartas y los dados decidirán nuevamente la historia en cada partida que disputemos.

Recomendaciones para consulta:

Bgg: https://boardgamegeek.com/boardgame/235362/santa-cruz-1797

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=rYlOiCHAB1c

Imágenes obtenidas de https://boardgamegeek.com/boardgame/235362/santa-cruz-1797

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