Un mundo sin fin, es el segundo de la serie de juegos basado en la seria de libros de Ken Follet, mucho más temático que el en anterior, se desarrolla con mecánicas de gestión de acciones presentes en una mano de cartas iguales para cada jugador, y en la gestión de los recursos que los jugadores utilizarán tanto para ganar puntos de victoria a través de algunas acciones, como para cumplir con los requisitos que se exigirán al final de cada periodo, si no se quiere recibir penalizaciones o perdidas de puntos de prestigio (puntos de victoria).

Diseñado igualmente por la dupla Michael Rieneck y Stefan Stadler y publicado por 999 Games, Kosmos y Mayfair Games, en España ha sido editado por Devir.

Un mundo sin fin, reconstruyendo la torre

Cada jugador representará a una familia de constructores de Kingsbridge y deberá aportar su trabajo en las diferentes construcciones que se van a ir proponiendo a través de los eventos o colaborando en la curación de los enfermos de peste (tercera y cuarta rondas), entre otras cosas.

Estás construcciones serán las que van apareciendo según los eventos (sacadas del propio libro), como son la reconstrucción de la torre (de obligado cumplimiento), una nueva capilla, la mansión del prior, el hospital o el nuevo puente de piedra entre otras. Hay que decir que debido a que no salen todos los eventos en cada partida puede ser que no se realicen todas las construcciones en cada partida.

un mundo sin fin juego de mesa

El sistema de juego  de Un mundo sin fin se basa en la gestión de doce acciones que tendrán disponibles los jugadores en una mano de cartas todas iguales para cada jugador y que en su turno cada uno deberá elegir una acción y descartar otra. Jugando seis acciones en cada uno de los cuatro periodos que comprende el paso del tiempo en el juego.

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Al inicio de cada una de las seis rondas que corresponde a cada una de las cuatro etapas, el jugador inicial que irá rotando revelará un evento que podrá ser positivo o negativo y además deberá repartir entre todos los jugadores, una serie de recursos incluidos en el evento y que repartirá con mayor o menor voluntariedad según sus intereses.

La cantidad de eventos, de los cuales no salen todos en cada partida, así como el orden en el que pueden aparecer hacen que tenga cierta rejugabilidad. Unido esto al cuidado que se ha puesto en el diseño del tablero, de las cartas y de los acabados lo convierten en un buen juego para casi todos los públicos.

Para casi todos porque la necesidad de tener que recolectar los recursos solicitados, genera ese sentimiento de agobio presente en todo momento (grano para alimentar, monedas para pagar los impuestos y piedad para que la iglesia no los excomulgue). Al más puro estilo Uwe Rosenberg, lo que puede echar para atrás a más de uno.

Eventos para añadir algo de descontrol

Igualmente, los eventos pueden echar por tierra todos los planes, por lo que los amantes del control pueden encontrar ciertas pegas en su mecánica. Sin embargo, puede generar situaciones divertidas cuanto menos.

Dejando de un lado las pegas que determinado tipo de jugadores le puedan encontrar, un mundo sin fin es un juego divertido y con tensión en el que todos los jugadores pueden tener posibilidades de ganar hasta el final. Se trata de un juego de gestión distanciado de lo clásico, que genera cierta sensación de agobio pero no excesivo.se disfruta tanto por la sencillez como por la posibilidad de emplear distintas estrategias para lograr la victoria, dando la sensación de que cada partida es diferente.

Si hablamos del precio, no podremos hacer otra cosa que frotarnos los ojos ante una cifra lejos de las actuales de los nuevos lanzamientos, teniendo en cuenta la cantidad de componentes y la calidad del juego en general, es una oferta que no podemos dejar escapar.

Sale a la palestra por su continuación espiritual: Una columna de fuego del que hicimos reseña en este articulo.

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