Como siempre, quiero remarcar que esta reseña está escrita tras tres partidas, con lo que aún me queda muuucho por ver tanto de combos como de escenarios y del chorreo de expansiones que, sin duda, irán saliendo progresivamente, pero creo que son suficientes para poder trasladar mis sensaciones sobre el juego.


Y, para tampoco engañar a nadie, hay que recordar que este juego ha salido con un marcado espíritu “LCG/living card game”, que, por si alguien aún no lo sabe, significa que periódicamente se van a ir publicado nuevas expansiones que aportarán nuevos escenarios, nuevos personajes y nuevos elementos de juego. Y solo con jugar tres partidas te das cuenta de que (como siempre en este formato) para poder de verdad disfrutar “a largo plazo” del juego es imprescindible “expandirlo”. De hecho, aunque el juego se vende como de 1 a 4 jugadores, para jugar con 3 o 4 es imprescindible tener dos copias de la caja básica, aunque es cierto que hay un aviso en la caja que si sabes que está ahí y lo buscas lo puedes encontrar.

El juego es cooperativo, y cada jugador representa un “personaje prototípico” de los llamados Mitos de Cthulhu, con sus características y su mazo de cartas predefinido.

Se elige un escenario (normalmente pertenecerá a una campaña más amplia, aunque es perfectamente viable jugar un escenario de forma “independiente) y comenzamos leyendo una introducción y montando un mazo específico y unas localizaciones para él en concreto. Y es que esta es una de las principales diferencias con Arkham Horror el juego de tablero: la secuencia narrativa es muy marcada, específica, “secreta” (la primera vez, claro)… pero también “cerrada”. Es algo que me ha convencido especialmente: cuando empiezas a jugar estás realmente investigando, no sabes qué hay en los lugares que se han desplegado (ni si van a aparecer más), ni a qué enemigos te vas a enfrentar, ni los siguientes pasos u “objetivos” que van a solicitarse.


Sí tienes una mecánica básica, que quizá con más partidas pueda hacerse demasiado recurrente, que es conseguir pistas para después gastarlas y avanzar en la trama, no obstante, y sin entrar en spoilers, el uso y la forma en que se administran ya he visto que tiene importantes cambios en los escenarios que he jugado.

Y también una especie de marcador de eventos negativos que funciona como “temporizador-espada de Damocles”que avanza todos los turnos.
Otra mecánica recurrente son las “pruebas de habilidad”,que es el elemento de azar en este juego y que sustituye a los dados. Tan sencillo como usar tu valor en una habilidad (más bonus o malus) y sacar una ficha de una bolsa para aplicar ese modificador. De hecho, esa bolsa se puede “configurar” sacando o metiendo fichas favorables o desfavorables y así alterar la dificultad del juego.

Muchos de los conceptos de Arham Horror se mantienen: combatir, lanzar hechizos, evitar a los monstruos… pero la experiencia de juegos y las dinámicas que se generan no tienen nada que ver. Aquí tienes una mayor sensación de investigación y, aunque vas relativamente “a ciegas” respecto a qué va a pasar ya que desconoces los mazos del escenario, puede aplicar una “lógica de jugador euro/magiquero” y combar u optimizar acciones y cartas, generando una importante sensación de control sobre lo que haces. Y en lo temático cambia radicalmente la sensación, ya que pasamos de tener en el juego de tablero un conjunto de eventos que suceden sin conexión entre ellos a una estructura narrativa clara y explícita.

Mi principal miedo es que es casi seguro que conforme avancen los escenarios y aumente la dificultad, el juego va a ir transformándose cada vez más en un juego de construcción de mazo (que es una de las opciones y, sospecho, obligaciones), y que el juego pase a ser un “ensayo error” en el que tras jugar y tener que abandonar el escenario,vuelvas tras adaptar el mazo.


Sí, habéis leído bien, “volver”, ya que los escenarios te permite “salir por piernas” cuando ves que las cosas que ponen mal, y así evitar recibir “traumas”, es decir, cartas chungas que van a tu mazo a molestar y perjudicar.

Esta hoja sobre estas palabras es la que se utiliza para ir anotando algunos elementos clave de lo que ha pasado (personajes que han sobrevivido, que han sufrido traumas, antagonistas que han muerto o desaparecido… u otras tomas de decisiones que proponga la campaña), que tendrán su repercusión tanto en tu mazo como en los futuros escenarios de la campaña.

Y es que ese equilibrio entre lo “matemático-analítico” de hacer un mazo buscando combos y optimizando recursos y la sensación de inmersión temática está muy bien conseguido gracias a las instrucciones y textos de ambientación de campaña, junto con estos guiños (las cosas que pasan y que dependen de cómo de bien o mal hayas resuelto el escenario van a afectar a tu mazo, no solo permitiéndote comprar nuevas cartas…).

Aunque por ahora el material en castellano se limita al juego base, ya están programadas varias expansiones, tanto de caja “mediana” como “mazos de escenario” para no solo proporcionar nuevos retos, sino aumentar la experiencia de la construcción de mazos.

SENSACIONES:

He picado. Aunque juré sobre mithril no caer jamás [sic] en un LCG… he picado. No puedo negar que en parte es porque a mi pareja le ha gustado muchísimo y eso hace que vaya a salir a mesa incluso más de lo que a mí me apetecería…pero siendo honestos, el juego funciona muy bien.

Como bondades, a las ya mencionadas sumaría la sencilla preparación, las ilustraciones (las habituales de FFG, no sé si habrán incluido nuevas o no), una duración por escenario de unos 45/60 minutos, un funcionamiento en el juego a dos excelente y una sensación de toma de decisiones y de “descubrir tramas” que a mí me entusiasma.

Quizá como contras, el que tras jugar varias veces un escenario puede perder “gracia”, y en el juego base solo vienen tres escenarios. Ciertamente puedes jugar con nuevos personajes (en el juego base vienen 5) para conocer sus nuevos mazos o cómo funcionan sus habilidades… pero la “novedad” se habrá perdido. Y también es posible que si lo vemos con las gafas “de matrix” veamos que el “juego juego” es una fórmula de “+1” y combinaciones, y que entre escenario y escenario realmente nuestro mazo tampoco es que cambie tanto hayamos terminado como hayamos terminado, y empecemos a verle un poquillo los cables al “deus ex machina”.

Para mí, uno de los descubrimientos de este inicio de año que mejores y más novedosas sensaciones me ha dejado.

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