Como en otras ocasiones, escribo estas “primeras impresiones” tras una única partida a 3 jugadores, y creo a uno de los modos de juego que “suaviza” ligeramente el juego y lo reduce en tiempo, con lo que habrá que tomar con cautela las conclusiones.

Millenium Blades tiene como principal carta (nunca mejor dicho) de presentación el ser un juego ambientado en todo el “meta juego” y “atrezzo” que se monta alrededor del mundillo del juego organizado de los Collectible Card Games (como Pokemon, Magic o Yu-gi-oh!).

El juego se divide en una fase de “conseguir nuevas cartas para tu mazo” y otra de “competir con ese mazo”. La rutina básica de cualquier jugón de CCG. Esto es, en esencia, lo que vas a hacer en Milleium Blades.

Y para representar la primera parte, la de conseguir nuevas cartas, tenemos unas rondas (tres, cada una de ellas cronometrada creo que a 6/7 minutos, luego hablaremos de esto) en las que podemos comprar nuevos “sobres” (aunque realmente cada “sobre” es una única carta, algo que representa lo que suele pasar en los CCG: te compras un sobre, tiras por el retrete todas las cartas que no valen para nada, excepto la carta “infrecuente” o “rara” que te la quedas), vender nuestras cartas para conseguir más pasta y comprar nuevos sobres, cambiar un “taco” de nuestras cartas por una “promocional”… en fin, lo habitual en estos casos.

Como os podéis imaginar, el “mazo de iniciación” que, podríamos imaginar, os ha regalado el tendero para “enviciarte”, será engordado progresivamente no solo con lo que nosotros compramos, sino con “regalos” en forma de nuevas cartas (ya sabéis, por ayudar a tu tia-abuela a pintar la puerta o por aprobar de una maldita vez matemáticas de 2º de la ESO…).

Ah, y de cuando en cuando te darán el “aguinaldo” para que te compres algo bonito (qué salaos).

Todo esto realmente para lo que sirve es para hacerte un “mazo” de 8 cartas con el que irás al “torneo”, que fundamentalmente consiste en bajar, por turnos, una carta a tu tapete, hasta llegar a seis. Hay cierta interacción, ya que algunas cartas obligan a “flipear” (en cristiano, girar) cartas a otros jugadores, inutilizándolas, y también se inician en ocasiones una especie de “duelos” relativamente inocuos en los que alguien puede ganar alguna carta extra.

Pero lo fundamental en el torneo es bajar cartas que permitan puntuar, ya sea al bajarlas o, sobre todo, al final del torneo, para lo cual hay trillones de combos posibles entre el texto de las cartas y los “simbolitos” que en ellas aparecen.

Además, en el torneo tenemos algunso guiños al sector, como ciertos accesorios especiales y “deck-box” que proporcionan algún extra.

Tras esto todos anotan sus puntos, con algunos bonus al jugador con más puntos y a quien haya usado determinados tipos de cartas que están “de moda” (una forma de representar las “tendencias” a usar unos tipos u otros de mazos o de tipos de cartas que tanto se estilan en los foros y webs del sector).

Y repetimos esto un número de veces (en mi partida tres).

Resumiendo y simplificando mucho mucho, este es un juego fundamentalmente de combos y de búsqueda de esos combos entre la miriada de cartas que existen en el juego. Esto podría hacer pensar que el juego debería resultar muy atractivo para los jugones habituales de CCG. Sin embargo mi impresión es que a ese jugón de CCG le va a resultar escasa y “cerrada” esa cantidad de cartas, por lo que me genera muchas dudas la rejugabilidad que puede tener para ese nicho.

Para el resto, tenemos, como ya digo, un juego de búsqueda de combos.

En mi opinión el juego, en una primera partida, ya me resultó un tanto monótono, y el hecho de que para cada torneo hubiera que esperar obligatoriamente 7 minutos, tres veces diferentes (es decir, en total 9 “subfases” de 6/7 minutos) me resultó algo pesado. Por otra, si ya tienes un mazo montado que funciona muy bien no tengo claro que las mejoras de posteriores cartas merezcan la pena (aunque en esto imagino que los expertos en buscar el combo óptimo tendrán mucho que decir), salvo por una mecánica (que me he saltado) que permite conseguir más puntos haciendo una especie de “escalera de valores” si consigues cartas del mismo tipo pero de distintos valores.

Un buen guiño a los CCG en forma de juego de combos que posiblemente guste a este tipo de jugador.

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