Dejemos claro algo desde el principio: este juego tiene unas mecánicas a las que el tema de la mafia le pegan bien, es un “eurogame” con un punto de interacción que funciona bastante bien y es vistoso… pero, concretamente, el tema de “El Padrino” no está representado de la forma en la que cualquier seguidor o interesado en las películas hubiera esperado.

El padrino, el imperio Corleone, es un juego publicado en 2017 por Edge en castellano, diseñado por Erik M. Lang (sí, el de Caos en el Viejo Mundo y Blood Rage, quizá eso haya ayudado a este “hype” que rodea al juego), para de 3 a 5 jugadores (en la caja dice que también funciona a 2, yo lo dudo) que conjuga las siguientes mecánicas: colocación de trabajadores, mayorías/control de área y set collection.
Podemos hacer un resumen de reglas sin demasiada complicación.

Cada turno los jugadores colocan, por turnos, sus “gansters” y “capos” en el tablero. Con esa colocación consiguen dos cosas: acciones-recursos y posicionamiento en áreas.

Los recursos que obtienen, generalmente armas, dinero, alcohol o drogas (comodines)

pueden canjearlos por “trabajos”


y esos trabajos a su vez te proporcionan acciones especiales, pero sobre todo, billullis (que también se pueden conseguir con la colocación de mafiosos)

… y aquí viene una parte “original” del juego, aunque bebe de un juego con ya unos cuantos años, Junta: el dinero (cartas) que consigues va a la mano, y deberás “guardarlo” en tu “caja fuerte” con otra acción diferente (que también se activa con la colocación de trabajadores).

Por tanto, en resumen, usas tus “mafiosos” para conseguir dinero (directamente o mediante “combos”), intentar “ocultar” ese dinero, y por el camino realizas “trabajos” y obtienes unos marcadores de “mayoría” en las localizaciones por tener más personajes de tu color que otros jugadores.


Al final de la partida las mayorías que tengas en el tablero/áreas te dan más dinero (directamente oculto), y el jugador con mayoría de “trabajos” de un tipo (hay cuatro colores diferentes) también recibe dinero (oculto).

Se cuentan puntos… y esto es básicamente el juego.

Bueno, nos hemos dejado la existencia de unos personajes extra por los que se puede pujar en una fase del juego

y la incorporación de nuevas localizaciones y nuevos mafiosos conforme avanza el juego

pero el grueso es esto.

Como veis, lo que más destaca es la gestión de las acciones y la búsqueda de combos y mayorías, si bien, siendo sinceros, las acciones “gratuitas” de las cartas de “trabajos” y de las cartas de “ayudantes” suelen generar una interesante interacción, ya que algunas te permite tirotear enemigos y mandarlos al rio Hudson, o robarles cartas (de la mano, y a veces, de la caja fuerte), por poner algunos ejemplos.

Esas cartas, esa interacción es la que te acerca un poco más al concepto de “somos ganster, copón ya”. Pero del Padrino, como se suele decir, “ni está ni se le espera”.

SENSACIONES

Euro muy vistoso, con algunas trazas de interacción y suficiente “caos” como para que los amantes del control no lo disfruten. Divertido, muy aceptable, sin llegar a trasmitir el “tema” de El Padrino ni construir una “trama narrativa”. Lo peor es que creo que hay muchas papeletas para que los jugadores que sí que necesiten controlar y optimizar sus jugadas alarguen mucho sus turnos, ya que hay muchas opciones y “todo afecta a todo”, es decir, una grave tendencia al AP y al tiempo muerto si juegas en las condiciones o con el tipo de jugador inadecuados.

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